Nuestra historia, un milagro para compartir...

Hace más de 20 años me casé con mi esposo con la ilusión de formar una gran familia. Mi esposo ya tenía dos hijos que fueron parte de mi vida desde el primer momento, y queríamos tener más.

A los tres años de casados tomamos la decisión de tener un nuevo bebé ya que considerábamos que nuestros hijos mayores ya estaban listos de tener un hermanito y nosotros también. El embarazo se dio sin complicaciones y nos preparamos de la mejor manera para recibir a nuestro bebe.

A la hora del parto todo transcurría con normalidad, las contracciones venían con regularidad y yo me sentía lista para ese parto natural que tanto esperaba. Sin embargo a las 5 horas de labor, el dolor de las contracciones se transformó en un dolor agudo y permanente….inicié con un sangrado que en el momento el personal paramédico no tomó como importante e incluso me insistían cuando yo preguntaba el por qué del sangrado, que era normal…. Finalmente llegó mi ginecólogo cuando ya el corazón del bebé se escuchaba con dificultad, pero ya era tarde para una cesárea y el medico me pidió que hiciera un último esfuerzo para “sacarlo” lo antes posible. Solo Dios me dio fuerzas para, dentro de mi debilidad por los sangrados tan fuertes que tuve, poder pujar y dar a luz ese bebito que yacía inerte en los brazos del doctor….

Tuve un desprendimiento de placenta que dejó sin oxigeno a mi hijo estando en el vientre….

Los médicos iniciaron en ese momento la resucitación que duró una hora y veinte minutos. En todo ese tiempo sucedieron cosas impresionantes. El bebe reaccionaba por momentos y luego se nos iba de nuevo. Mi esposo y yo nos aferramos a nuestra fe y dábamos gracias al Señor por el milagro que estaba ocurriendo….

A los 45 minutos de reanimación el pediatra detuvo el proceso por las complicaciones que podrían darse. Pero cuando él se detuvo, el corazoncito inició de nuevo solo, y el doctor nos dijo que si el bebé luchaba ellos seguirían luchando. Y así sucedió….a la hora y veinte minutos lo lograron estabilizar.

Por la falta de oxígeno, nuestro hijo inició con cuadros convulsivos muy serios y por esta razón fue trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital Nacional de Niños.

En aquel entonces no existía transporte adecuado para estos bebes tan delicados, así que al llegar al Hospital de Niños, tuvo la peor crisis convulsiva y los médicos le tuvieron que aplicar tantos anticonvulsivos para dejarlo en estado de coma provocado y frenar las convulsiones.

Así estuvimos por muchos días, en una incertidumbre de no saber el futuro del bebe. Pero poco a poco nuestro hijo mejoraba, gracias a Dios y a la atención tan especial del personal de la Unidad de Neonatología. A los 15 días, le dieron la salida, sin embargo, su pronóstico era muy negativo. Se le hicieron muchos exámenes tanto en el HNN como privadamente y coincidían en que había un daño cerebral muy serio en la zona de la motora gruesa, y nos advirtieron que era muy difícil que el fuera a caminar, y que si algún día se iba a mover por él mismo podría ser por arrastre, ni siquiera por gateo.

De esta forma iniciamos un programa de terapia física intensivo con unos resultados impresionantes, donde se logró que mi hijo gateara a los 13 meses y caminara al año y nueve meses. Moisés Meléndez, su terapeuta, ha sido básico en nuestras vidas.

Hoy Carlos tiene 19 años. Se graduó del Saint Jude High School, donde le dieron un apoyo incondicional. Carlos un gran deportista, practica Basket y Tenis. Le encanta la música y desde muy chiquito aprendió la lectura musical y toca el teclado. Le encantan los idiomas y actualmente esta terminando su primer año de la carrera de periodismo.
Desde que estaba en sétimo año estuvo muy decidido con sus metas. Quería ser periodista y especializarse en deportes. Y ya lo esta logrando…..

No ha sido fácil, su vida ha sido una lucha constante, pero vale la pena cuando lo vemos radiante de salud y con tantos éxitos, no dejamos de darle gracias al Señor por ese gran milagro.

APRENA es parte de nuestras vidas. Durante los días que mi hijo estuvo internado, los miembros de la Asociación, nos dieron esperanzas con cada una de sus vivencias. Mi esposo y yo nos integramos a APRENA hace 19 años.

Nuestra familia ha sido muy importante. Y nuestro hijo Carlos, es un ejemplo de vida para todos nosotros. Ahora tenemos cinco hijos y somos una familia muy unida y consciente que Dios nos ha bendecido siempre. Nuestros padres y nuestros hermanos han vivido con nosotros cada momento y tanto ellos como nuestros amigos, son testigos de un verdadero milagro como lo es Carlos.

A todas las personas que están pasando por situaciones similares a la nuestra, quisiera pedirles que no se rindan, que siempre luchen y no pierdan la fe. Que se unan como familia y visualicen a su bebe sano. Cuando sentimos que caímos en lo más profundo, piensen que es para coger impulso y verán como todo se ve diferente. No es fácil pero con amor y esfuerzo se logran cosas impresionantes. Recuerden que Dios es grande y que los milagros existen.

Lo que queda por hacer, es ayudar, y yo los invito, en nombre de todas las madres y padres que se encuentran viviendo una experiencia como la que vivimos en Neonatos. Es muy fácil, si contribuimos con nuestro granito de arena, podemos seguir comprando ese equipo básico para salvarle la vida a esos pequeñitos que hoy luchan llenos de agujas y mangueras en incubadoras y rodeados de un personal altamente calificado y dispuesto a darlo todo, pero necesitan nuestra ayuda.

Daisy Borbon
Junta Directiva
APRENA